Lyn Coffin: Mis Recuerdos de la Guerra

I

porque la guerra estaba sucediendo en algún lugar no pudimos comprar mantequilla de verdad así que Mamá compró un brick de grasa grande y blanco con un punto rojo en el centro y mi trabajo fue poner los pulgares en el punto rojo y apretar hasta que el brick se volvió amarillo En la escuela nos escondimos bajo los pupitres cuando oímos sirenas porque si las bombas atómicas caían sobre nosotros aún estaríamos a salvo bajo los pupitres siempre y cuando no comiéramos los restos resecos de chicle allí pegados pregunté si la gente que hace las bombas había hecho los chicles y nadie contestó pero ya estaba acostumbrada a eso ya estaba acostumbrada a no ser escuchada no ser feliz y no ser dañada

II

siendo Americanos e ignorantes mi esposo y yo tomamos un autobús de Dublín a Belfast y llegamos de noche todo el mundo incluso el conductor huyó tan pronto como el autobús paró dejando la puerta abierta allí se habían tapiado edificios por todas partes y oíamos disparos no muy lejos éramos extraños en pánico en una ciudad extraña en pánico volviéndose más oscura cada momento y vi por encima del cielo pinchado HOTEL INTERCONTINENTAL y fuimos hacia él como los camellos hacia la estrella que nos llevó a un oscuro laberinto de entrada torcida y túneles improvisados de madera contrachapada deshecha y dos veces nos tropezamos por delante con hombres armados salimos de la oscuridad y nos registraron por la fuerza y nos dijeron que siguiéramos caminando y lo hicimos y llegamos a la luz actual al final del túnel actual y una gran puerta de cristal empujó nuestro camino a un gran pasillo de cristal con una gran lámpara araña de cristal y una banda tocando Stardust en otra habitación y un letrero de bronce nos informó: “LOS CABALLEROS LLEVAN CORBATAS”. Así que la guerra que yo recuerdo es la guerra que nunca llega Y una guerra que nunca llega es siempre de alguien.

 

Lyn Coffin

 

Aria de Ned

una sextina rimada

Comienzos, sí. ¿Pero quién sabe cómo van a terminar las cosas?
Como un niño con fiebre, cantando en mi cama enfermo cada día,
no lo hice. Ni tampoco mi madre costurera, obligada a doblarse
todas las noches sobre su propio regazo, mordiendo hilo
mientras cosía. Ella dijo, “la verdad no está en el vino,
o en la canción. Si tú buscas la verdad, debes divinizar

ésto bajo el agua, con un palo, no tratar de definirla
como tuya, pero la única verdad que vale la pena conocer, la aprenderemos al final”.
Mis profesores de la escuela dominical no se limitaron
a sí mismos a la verdad: “Cantar en la mesa, cantar en la cama”,
me dijeron. “El Diablo te cogerá cuando estés muerto”.
Realmente pensaron –pensé, más bien– que Dios enviaría

cantantes de canciones de amor al infierno. Pero mi camino tomó un brusco giro
en el instituto, cuando mi profesora de arte alabó “la Romántica, divina
Fragonard…” Dijo que el Clasicismo estaba colgando de un hilo,
su chica oscilante, su medio zapato, marcó su fin,
colgué un poster de esta chica sobre mi cama:
casi podía escuchar su canto. Algunas noches, podía soñar su magnífico

día azul, su amante, su post-mundo, era mío–
¡Me giré hacia el cielo en una canción! Pero el sueño terminaría
en la culpable luz del día, mis sábanas a los pies de la cama…
Mamá dijo “Necesitas fechas, Carolyn– una línea de fiesta cocktail.”
Sus palabras vagaban. Cuando finalmente halló el fin profundo
de su vida, su mente se inclinó, y un poco el hilo

de sus pensamientos. Ed, mi profesor de canto dijo
“Tu voz es desesperanzada, y te quiero”. Ned bebió mucho vino,
pero tejió mi nombre en un aria. Se convirtió en mi amigo,
mi confidente, mi amante. El curso escolar llegó a su fin,
y Ned no tenía trabajo. Se emborrachó y consiguió un buen
Día del Trabajo— Nueve meses después, su última carta dijo

“La música oculta la verdad”. Cuando estoy tumbada en cama
algunas noches, el aria que Ned reescribió para mí empieza a enhebrar
su camino a través de la oscuridad de mi mente como una vid musical.
El tic tac del reloj es un metrónomo, entonces, no una mina.
Escucho su canción de amor llegando de más allá de la curva,
“Car-o-lyn ben, Cre-di-mi al-men.”

Una espada pende de un hilo sobre la cama
que llamo mía. Espero que nuestros espíritus se fundan en la misericordia
como música en el final: es una esperanza que saboreo como el vino.

Lyn Coffin (12 de noviembre de 1943) es una poeta americana, escritora de ficción y teatro, editora y traductora. Coffin nació en Long Island, New York. Graduada Phi Beta Kappa por la Universidad de Michigan en 1965. Mantiene un M.A. (Asistente Médico) y un M.S.W. (Trabajadora Social de Medicina) por la Univerdidad de Michigan, un M.A.T., Master en Enseñanza Artística por Columbia. Tiene un doctorado honorífico por la Academia Mundial de las Artes y la Cultura (UNICEF).

Coffin es autora de diez libros: tres de poesía, uno de poesía/ficción/drama, y seis de traducción. Ha publicado ficción, poesía y no-ficción en alrededor de cincuenta trimestrañes y revistas, incluyendo la revista Time. Uno de sus relatos, publicado originalmente en la Revista Trimestral de Michigan apareció en Mejores Relatos Americanos 1979, editado por Joyce Carol Oates. Sus obras han sido representadas en teatros de Malasia, Singapur, Boston, New York (Off Off Broadway), Detroit, Ann Arbor y Seattle. Ha dado recitales de poesía con los ganadores del Premio Nobel Joseph Brodsky y Czesław Miłosz, y Philip Levine, entre otros.


Las publicaciones de Lyn Coffin incluyen:

  • White Picture (Night Publishing, 2011) Traducciones del poeta checo Jiří Orten
  • Crystals of the Unforeseen (Plain View Press, 1999) Poesía, ficción y drama
  • Human Trappings (Abattoir Editions) Poesía
  • The Poetry of Wickedness (Ithaca House) Poesía
  • Elegías de Jiří Orten (traducción del checo)
  • The Plague Column de Jaroslav Seifert (traducción del checo) Utilizado por el Comité Nobel en la concesión de su premio a Seifert
  • More than One Life de Miloslava Holubova (traducción del checo)
  • Poemas selectos de Akhmatova (traducción del ruso).

 

Sus premios incluyen:

  • Ganadora de un Premio NEH y un Premio International Poetry Review
  • Premios del Consejo de las Artes de Michigan
  • Natl Endowment for the Humanities
  • Primer Premio en Traducción de la Academia de Poetas Americanos (por las Elegías de Orten)
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